Esta expresión muy utilizada en nuestro país para descalificar nuestra comida y cocina, desde la altura de un conocimiento externo, que no es mas que la muestra del desconocimiento de lo nuestro, y del poco amor propio que nos tenemos, donde cualquier tipo de cocina que tenga algo de resonancia externa nos sirve para descalificar lo nuestro sin un análisis profundo solo desde el panorama que nos da el sentirnos mas informados. Para disentir de esta afirmación tengo estos argumentos:

Somos el país con la mayor diversidad de especies vegetales y  animales en proporción con el tamaño de nuestro país.

Estamos en la misma franja en que se encuentra Vietnam, indonesia, Tailandia con una variedad mayor de especies.

Tenemos una geografía complicada, que nos hace únicos, tenemos todos los pisos térmicos, y en nuestras tierras se puede producir no solo la inmensa variedad de lo autóctono, sino la mayoría de los productos que nos condolemos que no están para nuestra mesa.

Tenemos disponibilidad todo el año de los productos agrícolas, aunque existen las cosechas puntuales, el resto del año se puede conseguir el producto.

El nuestro al ser un país de regiones, con una geografía complicada desarrollo infinidad de subregiones con costumbres alimenticias perfectamente diferenciables a cual mejor.

Al ser un país de una cultura cerrada durante mucho tiempo mantuvo las tradiciones y técnicas casi iguales lo que permite conocer cada tipo de alimento.

Al ser un país pobre, se aprendió a sacarle el mayor jugo a lo que teníamos, desarrollando unos sabores y texturas maravillosas con los productos existentes.

 

Desafortunadamente esta forma de ver de la clase dirigente nos esta llevando a la adoración de lo externo, y ha la descalificación de lo nuestro convirtiéndonos en receptores de cultura, y en ocultadores de lo nuestro.